Alrededor de 260 barcos, a 15.000 kilómetros de su puerto de origen en China, amenazan las islas galápagos, muy conocidas por su flora y fauna únicas y que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en 1979.

Desde hace 2 semanas la Armada Ecuatoriana hizo el preocupante descubrimiento de esta flota de barcos con redes de pesca de arrastre. Y  no era la primera vez, es el cuarto año consecutivo...

Este tipo de pesca es de las menos selectivas que existe y es además es muy dañina para los fondos oceánicos. El modo de arrastre de fondo es uno de los métodos más invasivos de pesca, pues está en contacto con el fondo marino y destruye algas y otros organismos indiscriminadamente.

galápagos

Los chinos por su parte alegan que las poblaciones de peces son muy extensas y no hay peligro de sobre pesca, mientras las asociaciones ecológicas llaman la atención sobre el daño que se genera a especies que no se dan en ningún otro lugar.

Las autoridades Ecuatorianas no conocen a ciencia cierta los movimientos de estas flotas, cuánto y cómo pescan. Pero una flota tan grande puede incidir en el colapso de poblaciones y recursos del área.

Y estas preocupaciones no son infundadas. En 2017, la tripulación de un barco chino fue sentenciada en Ecuador a varios años de prisión por capturar ilegalmente tiburones martillo y tiburones sedoso en peligro de extinción. La sopa de aleta de tiburón es un manjar en el este y sureste de Asia.

El derecho internacional no persigue apropiadamente estas prácticas. Pues los barcos chinos se mantienen fuera de las aguas territoriales de ecuador 370 kilómetros de las aguas frente a sus costas.

A este paso pronto se sentirán los efectos de esta extracción masiva de recursos. Ecuador ya ha pedido a Chile, Perú y Colombia su ayuda para combatir diplomáticamente este asunto.